Pigmentación • ABNOM

ABNOM: qué es y en qué se diferencia de un melasma

Escrito por
el equipo médico de la Clínica Dermatológica The Other
Publicado
2026.10.09

Las pequeñas manchas gris-marrón que aparecen de forma simétrica sobre ambos pómulos reciben en una clínica el nombre de ABNOM y en otra el de melasma. Lo que separa a los dos es la profundidad a la que se encuentra el pigmento. En el ABNOM, el color procede de melanocitos fusiformes alojados en la profundidad de la dermis; en el melasma, lo que predomina es la melanina de la epidermis. Esta página explica por qué esa diferencia de profundidad cambia a la vez la intensidad del tratamiento y sus riesgos.

¿Qué es ABNOM?

Al mirarse los pómulos en el espejo, pueden verse pequeñas manchas de color gris-marrón a azul-marrón repartidas de forma simétrica en ambos lados: es el lugar donde suele notarse por primera vez el ABNOM (nevus bilateral adquirido de tipo Ota; en inglés, acquired bilateral nevus of Ota-like macules). Según la clínica o la publicación también se le llama nevus de Hori; se trata de la misma afección. En términos médicos es una melanocitosis dérmica bilateral adquirida: en el estudio histológico se observan melanocitos irregulares y fusiformes dispersos desde la dermis papilar hasta la dermis media, acompañados de agrupaciones alrededor de los vasos sanguíneos y de melanófagos.

Suele aparecer en la edad adulta —entre los 20 y los 40 años— y es más frecuente en mujeres. No es una afección que se aclare por sí sola. Desde su primera descripción, en 1984, se ha documentado ampliamente en poblaciones de Asia oriental.

El mayor problema clínico es que el ABNOM se confunde con frecuencia con el melasma. Es un diagnóstico que nace de una suposición: si un adulto tiene pigmento en ambos pómulos, debe de ser melasma. Pero que el pigmento esté en la epidermis o en la dermis cambia la profundidad a la que tiene que llegar el tratamiento y la energía que necesita. Esa diferencia de profundidad es el eje de esta página.

¿En qué se diferencia de un melasma?

El ABNOM y el melasma causan casi la misma primera impresión: pigmento que aparece sobre ambos pómulos, a los dos lados de la cara. Es habitual que se traten en un mismo texto, y para el paciente es difícil distinguirlos solo con una foto. Lo que cambia es la capa en la que se encuentra el pigmento.

En el melasma predomina el aumento de melanina en la epidermis, junto con daño de la membrana basal y cambios en el microentorno de la dermis. Su tono característico es un marrón claro que se extiende de forma continua, como una mancha que se difumina. En el ABNOM, los melanocitos fusiformes están dispersos en la dermis y, como el color se ve a través del espesor de la piel, en la superficie toma un tono azulado —azul-marrón o gris azulado— repartido en puntos. El tono, la distribución y la edad de aparición son las pistas para diferenciarlos.

Esa diferencia es la que separa los tratamientos. El melasma puede abordarse con un toning de baja energía que actúa en la parte superior de la epidermis. El ABNOM, en cambio, necesita condiciones capaces de llegar al pigmento de la dermis. Una energía baja dirigida a la parte superior de la epidermis apunta a otra capa, de modo que el pigmento de la dermis no es su objetivo. Lo más delicado es cuando ambos coinciden en un mismo rostro: las condiciones intensas pensadas para el pigmento dérmico aumentan mucho el riesgo de hiperpigmentación posinflamatoria si también hay melasma.

La tabla siguiente solo indica hacia dónde apunta la diferenciación; no sirve para decidir a cuál de los dos corresponde una lesión propia. Una lesión que no encaja limpiamente en ninguna casilla, o que ha cambiado recientemente, debe valorarse fuera de esta tabla.

Melasma

Capa donde está el pigmento
Aumento de melanina en la epidermis + daño de la membrana basal + cambios en la dermis
Tono
Marrón claro que se extiende de forma continua
Distribución
Frente, mejillas, nariz y labio superior (respeta el filtrum); rara vez afecta el contorno de los ojos
Profundidad a la que apunta el tratamiento
Parte superior de la epidermis (toning de baja energía)

ABNOM

Capa donde está el pigmento
Melanocitos fusiformes en la dermis papilar y la dermis media
Tono
Azul-marrón o gris azulado, repartido en puntos
Distribución
Ambos pómulos, frente, sienes, párpados, alas nasales y raíz de la nariz
Profundidad a la que apunta el tratamiento
Dermis (láser con alcance suficiente en profundidad)

¿Cómo se trata?

El punto de partida para abordar el ABNOM son unas condiciones capaces de llegar a la dermis.

El toning epidérmico de baja energía que se usa para el melasma fragmenta los melanosomas solo en la parte superior de la epidermis, por lo que no alcanza los melanocitos fusiformes de la dermis. Para apuntar al pigmento situado en la profundidad de la dermis se necesita una energía capaz de llegar a esa profundidad.

Pero una energía intensa también eleva el riesgo. En un estudio retrospectivo con 110 pacientes tratados con láser Nd:YAG Q-switched de 1064 nm, de 2 a 9 sesiones a intervalos de 3 a 6 meses, se presentó hiperpigmentación posinflamatoria en 11 de los 110 (10.0 %). Entre los 18 pacientes que además tenían melasma fueron 6 (33.3 %), frente a 5 de los 92 sin melasma (5.4 %): una diferencia marcada. Como son subgrupos pequeños con pocos casos, es más correcto leer estas cifras como una tendencia que trasladarlas tal cual como porcentajes; y esa tendencia indica que, cuando las dos afecciones coinciden en un mismo rostro, no deben aplicarse sin más las condiciones pensadas para el pigmento dérmico.

La hiperpigmentación posinflamatoria (HPI) es el riesgo más frecuente. Un análisis retrospectivo describió además que es más probable a mayor edad, cuanto más oscuros son la piel y el color de la lesión, y cuando coexiste melasma. Se ha descrito que esta pigmentación suele aclararse en un plazo de 3 a 6 meses, pero mientras tanto la zona pasa por una etapa en la que se ve más oscura que antes del tratamiento.

Hipopigmentación, cicatrices y telangiectasias. Son riesgos conocidos de los láseres intensos para pigmento dérmico. El riesgo cambia según la energía —crece cuanto más alta es— y según la zona. En la zona tratada puede quedar una marca sin color de forma permanente o durante mucho tiempo.

En un rostro que también tiene melasma, no se aplican sin más las condiciones intensas pensadas para el pigmento dérmico. Cuando las dos afecciones coinciden, el orden y las condiciones del tratamiento deben cambiar, e incluso cuando se tratan a la vez se avanza por etapas. Aplicar primero condiciones intensas sin un diagnóstico claro puede no lograr otra cosa que aumentar la hiperpigmentación posinflamatoria.

El mayor riesgo es el error de diagnóstico. Si el ABNOM se toma por melasma y solo se repite un toning de baja energía en la parte superior de la epidermis, el tiempo pasa sin que el pigmento dérmico llegue a ser el objetivo; si, por el contrario, se aplican sin más condiciones intensas, aumenta la hiperpigmentación posinflamatoria. Y si otra afección —por ejemplo, un melanoma maligno— se toma por ABNOM y se empieza por el tratamiento, el diagnóstico se retrasa. Por eso la precisión del diagnóstico pesa tanto en el resultado del tratamiento.

Si se están tomando medicamentos fotosensibilizantes o la piel está bronceada, el tratamiento se pospone. Los medicamentos fotosensibilizantes (como la doxiciclina o la isotretinoína), la exposición reciente a la radiación ultravioleta y el bronceado justo antes de la sesión aumentan el riesgo de hiperpigmentación posinflamatoria, ampollas y retraso en la recuperación. El tiempo de espera varía según las fuentes y los equipos, por eso esta página no indica un número de meses.

Si en la zona de tratamiento hay una infección cutánea activa (impétigo, herpes simple, etc.) o lesiones activas de dermatitis de contacto, primero se espera a que esa afección se estabilice. Durante el embarazo y la lactancia faltan datos controlados sobre la seguridad de los láseres intensos dirigidos al pigmento dérmico, y es frecuente aplazar el tratamiento. En una piel que acaba de recibir un láser ablativo intenso o un procedimiento en la dermis no se repite un tratamiento de la misma intensidad: antes de que la epidermis y la dermis terminen de recuperarse, aumenta el riesgo de cambios de pigmento y de cicatrices.

En la Clínica Dermatológica The Other, las condiciones se ajustan para apuntar al pigmento situado en la profundidad de la dermis procurando reducir la irritación de la epidermis. Aun así, unas condiciones que llegan a la dermis no son un método sin ningún efecto sobre el tejido de alrededor, por lo que la decisión se toma teniendo en cuenta las reacciones descritas más arriba. Los parámetros, los equipos y las combinaciones concretas dependen de la extensión de la lesión y del estado de la piel, y se definen en la consulta presencial.

Profundidad tratada — El pigmento del ABNOM se encuentra en melanocitos fusiformes situados entre la dermis papilar y la dermis media, por lo que se necesitan condiciones de láser que lleguen a la dermis. La literatura no ha descrito parámetros estandarizados en micrómetros, y la profundidad real de aplicación se decide en la consulta según la profundidad y la ubicación de la lesión.

Qué esperar y cuánto tarda

El ABNOM no es una afección que se resuelva en una sola sesión. El pigmento fragmentado necesita tiempo para absorberse y eliminarse, por lo que hacen falta varias sesiones; en la Clínica Dermatológica The Other se suele plantear como un plan de 1 a 2 años.

En la literatura, la cohorte de 110 pacientes recibió de 2 a 9 sesiones a intervalos de 3 a 6 meses, y se describió una tendencia a mejores resultados a medida que aumentaba el número de sesiones. Sin embargo, es una observación general dentro de una cohorte, no una cifra que se prometa a cada persona. El tiempo de recuperación, el momento en que se nota el efecto y el número total de sesiones varían según la extensión, la profundidad y la ubicación de la lesión; por eso esta página no los resume en un solo valor.

El ABNOM es una afección pigmentaria crónica que no desaparece por sí sola con el tiempo. Para mantener la mejoría, la protección solar y el mantenimiento deben continuar después de terminar el tratamiento. Los resultados varían de una persona a otra.

Cuidados posteriores

Después de un tratamiento dirigido al pigmento dérmico, evitar la radiación ultravioleta y la irritación es la base de la recuperación. Según la zona tratada puede indicarse un pequeño apósito, y la protección solar durante la recuperación influye tanto en la hiperpigmentación posinflamatoria como en el resultado.

Los cuidados concretos —cuándo volver a lavarse la cara, a usar protector solar o a maquillarse— dependen de las condiciones del tratamiento y de la zona, así que se siguen las indicaciones de la consulta. Como principio general, se evitan la limpieza agresiva, la exfoliación excesiva y el frotamiento, y se recomienda un protector solar de amplio espectro que proteja tanto de la radiación ultravioleta como de la luz visible. Las condiciones dirigidas al pigmento dérmico conllevan reacciones frecuentes (enrojecimiento, hinchazón y, con poca frecuencia, moretones) además del riesgo de hiperpigmentación posinflamatoria, y la protección solar y una limpieza suave durante la recuperación influyen en el resultado.

Qué cambia según la zona

Se describe que el ABNOM aparece en ambos pómulos, la frente, las sienes, los párpados, las alas nasales y la raíz de la nariz. La localización más frecuente son ambos pómulos, y la presencia de pigmento incluso en los párpados y las alas nasales se considera un hallazgo que sugiere pigmento dérmico.

La intensidad del tratamiento y la recuperación pueden variar según la zona. El párpado tiene una epidermis fina y requiere proteger el ojo; el pómulo es una zona donde la superficie a tratar puede ser amplia. Las diferencias de intensidad por zona no están confirmadas y se definen en la consulta presencial.

Otras afecciones que se le parecen

La afección con la que más se confunde el ABNOM es el melasma. Suelen tratarse juntas, pero cada página tiene un protagonista distinto. La página sobre el melasma lo pone a él en el centro y trata el ABNOM como lo que hay que diferenciar; esta página, en cambio, pone en el centro el ABNOM y trata el melasma como su contraparte en la diferenciación y como la afección coexistente que eleva el riesgo del tratamiento. Las dos páginas se apoyan en el mismo eje —pigmento dérmico frente a pigmento epidérmico—, pero si una ocupa el lugar de «la afección que se diagnostica mal», la otra ocupa el de «la afección que lleva al error».

Otras afecciones pigmentarias del rostro — Las pecas (efélides) aparecen desde la infancia como puntos dispersos en mejillas y nariz y varían con las estaciones: se aclaran en invierno y se oscurecen en verano. El lentigo solar aparece a partir de la mediana edad como máculas marrones de bordes bien definidos en zonas con fotoenvejecimiento crónico. El ABNOM, azul-marrón o gris azulado y con distribución en puntos, tiene un carácter distinto al de estas afecciones pigmentarias.

El melanoma maligno y otras afecciones que oscurecen la piel también aparecen en el rostro. Una lesión que ha cambiado recientemente, que tiene bordes irregulares o que muestra varios tonos dentro de sí puede no ser un ABNOM, por lo que antes de eliminarla lo primero es confirmar qué es. No se empieza un tratamiento sin un diagnóstico confirmado. Lo recomendable es valorar en conjunto el tono, la distribución y la edad de aparición para determinar primero de qué se trata y, si hace falta, confirmarlo con pruebas. Si otra afección (melasma, verrugas planas, melanoma maligno, etc.) se toma por ABNOM y se empieza por el tratamiento, el diagnóstico se retrasa.

Cambios de pigmento después del tratamiento — Se ha descrito que el oscurecimiento temporal posterior al tratamiento se aclara en un plazo de 3 a 6 meses. Como en ese periodo la zona pasa por una etapa en la que se ve más oscura que antes del tratamiento, el momento adecuado para valorar el efecto se explica en la consulta.

Preguntas frecuentes

¿El ABNOM es peligroso?

El ABNOM en sí se considera una afección pigmentaria benigna. Sin embargo, entre las lesiones pigmentadas del rostro también hay algunas que no son benignas, así que lo primero es determinar de qué se trata. Si una lesión muestra varios tonos dentro de sí o ha cambiado de forma o de tamaño recientemente, confirmarla es más importante que eliminarla. Como el ABNOM es una afección pigmentaria crónica que no desaparece por sí sola, también hace falta un plan de tratamiento.

¿En qué se diferencia del melasma?

El melasma se caracteriza sobre todo por un aumento de melanina en la epidermis, y el ABNOM, por melanocitos fusiformes en la dermis. El tono (marrón claro frente a azul-marrón o gris azulado) y la distribución pueden dar pistas, pero muchas veces el aspecto no basta para separarlos, por lo que se distinguen mediante la exploración.

¿Desaparece en una sola sesión?

No desaparece en una o dos sesiones. El pigmento fragmentado necesita tiempo para absorberse y eliminarse, por lo que en general hacen falta varias sesiones. En la Clínica Dermatológica The Other se suele plantear como un plan de 1 a 2 años.

¿Puede volver a aparecer?

Sobre la evolución a largo plazo después de terminar el tratamiento, muchos estudios tienen seguimientos cortos, y no hemos podido confirmar lo suficiente como para dar aquí una tasa de recurrencia en cifras. Para mantener la mejoría, la protección solar y el mantenimiento deben continuar después de terminar el tratamiento.

¿El pigmento puede oscurecerse después del tratamiento?

Sí. La hiperpigmentación posinflamatoria es un riesgo frecuente de los tratamientos dirigidos al pigmento dérmico, y ese riesgo aumenta mucho cuando también hay melasma. Se ha descrito que se aclara en un plazo de 3 a 6 meses después del tratamiento.

¿Qué se hace si hay melasma y ABNOM a la vez?

Cuando las dos afecciones coinciden en un mismo rostro, el orden y las condiciones del tratamiento deben cambiar. Aplicar condiciones intensas a las dos a la vez puede aumentar mucho la hiperpigmentación posinflamatoria, por lo que importan un abordaje por etapas y un diagnóstico preciso. En la cohorte de 110 pacientes citada antes, se describió hiperpigmentación posinflamatoria en 6 de los 18 pacientes que además tenían melasma (33.3 %) y en 5 de los 92 sin melasma (5.4 %).

Esta página es información general sobre un tratamiento y no constituye un diagnóstico ni una recomendación. La elección adecuada varía según el estado de la piel, por lo que el tratamiento se decide tras un examen presencial. Los resultados varían de una persona a otra.

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